Corazón de perra
POR César Ángeles Loayza
De las gentes del pueblo no tengo queja porque me ayudaron siempre.
En las gentes de cualquier poder jamás confié (p. 115)
I.
La reciente publicación de Victoria Guerrero no es un libro de poesía, como ha solido hacer, sino una novela breve con el título que lleva este comentario. Se lee de un tirón, no solo por su lenguaje directo, ágil, la secuencia entre sus escenas y anécdotas que van formando una suerte de hilo narrativo en espiral; sino también porque, al estar situada la trama principal en Moscú (post caída del muro de Berlin y el desmembramiento final de la otrora URSS), se propicia una atmósfera distópica y con una poética entre policial, de misterio y a ratos bastante personal (pareciera a veces un diario ficcionado, o friccionado). A lo anterior, contribuye también el trasfondo poético vía las diversas metáforas, símbolos y connotaciones temáticas que caracterizan su lenguaje. Está dividida en 33 capítulos (algo que resuena al esquema en 3 de la divina comedia, libro u ópera épico.lírica dantesca, así como a la rutinaria frase médica: “Diga 33”), más un breve epílogo.
No pretendo adelantar de qué va, en su conjunto, esta nueva aventura prosística de su autora (antes ha publicado ensayos académicos, artículos y Un golpe de dados. Novelita sentimental pequeño burguesa, 2015), sino dar mi sensación global al leerla en un par de tardes, con interés; principalmente, en las diversas connotaciones en torno al secuestro e intervención del cuerpo humano (enfermo de cáncer) por una ciencia y tecnología médicas tan silentes como, usualmente, ortodoxas e imperativas en relación al sentir de sus pacientes (o clientes). Quién no ha vivido esto con profesionales de medicina que apenas explican, ordenan, recetan, y someten a quien tengan en frente con recetas incomprensibles e intervenciones quirúrgicas, casi sin escuchar todo lo que dentro se lleva tal una procesión herida.
Asimismo, una serie de otras cuestiones, actuales y de antes, se yuxtaponen en aquel hilo conductor: como la relación ambivalente con los animales, la necesidad vital del ámbito natural ante la sofisticación y rutina urbanos, el empobrecimiento vivencial debido a prejuicios racistas, clasistas y de género, entre otros, así como esa suerte de tabla de salvación que puede llegar a ser el arte (la literatura incluida, claro) para quienes se hallan agobiados en una serie de dramáticas encrucijadas. Como, por ejemplo, salud-enfermedad, vida-muerte, soledad-comunidad, entre otras disyunciones afines y posibles de extraer en esta veloz lectura de capítulos breves y concatenados, narrados en primera persona. Artículo completo aquí

*Julien Guerre*César A. Linton*Victoria G. Emily*Gavril Prinzip …fab four, some years ago