A quien no haya viajado a caballo por perdidos caminos vecinales, no tiene sentido que le cuente nada de esto; de todas formas, no lo entendería. Y a quien ha viajado, prefiero no recordarle nada. Mijaíl Bulgákov
Por: Carmen Ollé
La novela Corazón de perra empieza de una manera encantadora: una mujer extranjera camina por las calles de Moscú acompañada de un hombre extravagante, ninguno habla ruso. Ella lleva el nombre de la legendaria Laika -esa perrita callejera de Moscú que orbitó la Tierra a bordo de una nave soviética en 1957-. La descripción de la ciudad, su belleza colorida por las cúpulas de las iglesias ortodoxas de estilo bulboso, con ese dorado que representa el reino celestial, nos crea expectativas sobre lo que nos contará más adelante. ¿Quién es, qué hace ella en Moscú, cómo y por qué arribó a esa ciudad?
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